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La Coctelera

ADIOS.

Este blog, al que le tengo un cariño muy especial, y que tiene exactamente dos años y cinco días, llega a su fin. Estaré en alguna otra parte.

SALLY

May I say one fine day

If you say you would we could run away

Just say goodbye with no cloud in the sky

This time sunshine we're gonna fly
You can hear the whistle blow

There's noone gonna know

Take my hand and

We can softly go
When the stars come out to shine

You are gonna be mine

Sure as a love that's just

We are gonna be fine
bridge
Just take my hand

And try to Understand

We'll fly honey pie

Into wonderland
And if you want me to

I'll come back with you

Sure as a love that's just

I love you

Poiêsis IV

Podrían haber pasado cien lustros que no creo que me hubiese llamado. El motivo porque no lo hizo nunca lo supe. Teoremas
rondaban por mi cabeza buscando respuestas de todo tipo, aunque siempre llegaba a la misma conclusión, no le interesaba. Pertenecer a dos grupos sociales tan dispares, no me veía en las fiestas de sus amigos hablando de las vacaciones en Sotogrande cuando yo llevaba tres años sin salir de la urbe porque mis ingresos me daba lo justo para sobrevivir. También podría ser que esperase una llamada mía, soy presa fácil pero estos juegos pueriles tienen unas reglas establecidas y si hubiese descolgado el teléfono para marcar su número sabía que estaba descartada una segunda cita. Otra teoría era que había desaparecido de los lugares que frecuentaba ¿y cuales eran? por culpa de aquella llamada molesta. Todo esto estaba acabando con mi paciencia, llegando a la determinación de que
debía olvidarme de ella y enfocar mi rumbo hacia la siguiente sorpresa que me deparara el destino. Volver a las lecturas estancadas, o retomar la sana práctica de los paseos por la ciudad sin recorrido fijado, zambullirme entre la marea de gente de esta inmensa ciudad, o visitar a algún viejo amigo que casi
me tenía por desaparecido. Pasada una o dos horas, mirando por la ventana perdido en todo tipo de elucubraciones, ni tan siquiera me entorpecía la mirada de una vecina cuarentona mientras tendía la ropa, aquella que me sorprendió desnudo en la habitación mientras me levantaba y consiguió quitarme un sueño que sería dura presa de cuatro cafés matutinos, además de ver como experimentaba un rubor cercano al ridículo. Ella siempre que subía a su terrado, que quedaba un poco por debajo de la puerta del balcón de mi habitación. Una puerta de cristal. Cristal al que no le dedicaba toda la atención que merecía, pero que dejaba ver lo escuálido de todo mi ser. Seguro que ella no me ocultaría su nombre con otro y tampoco negaría que su almohada la compartida.

Weird Fishes/Arpeggi

In the deepest ocean
The bottom of the sea
Your eyes
They turn me
Why should I stay here?
Why should I stay?

I'd be crazy not to follow
Follow where you lead
Your eyes
They turn me

Turn me on to phantoms
I follow to the edge of the earth
And fall off
Everybody leaves
If they get the chance

And this is my chance

I get eaten by the worms
Weird fishes
Picked over by the worms
Weird fishes
Weird fishes
Weird fishes

I'll hit the bottom
Hit the bottom and escape
Escape

I'll hit the bottom
Hit the bottom and escape
Escape

Decía Neil Hannon en su canción Count Grassiís Passage Over Piedmont "If I’m to die then let it be in summertime". Escuchando esta canción me daría igual hacerlo en cualquier estación de año. Es muy extraña esa sensación tan ambigua, sentir como la canción te lleva completamente hacia abajo, te desnuda de cualquier sensación de felicidad, y cuando te encuentras completamente destrozado entonces encuentras la felicidad al estar acompañado por una maravillosa melodía.

Yorke y compañía me vuelven a emocionar y además sin tener la sensación de que me están robando (y no por culpa de los músicos precisamente) al comprar el disco. Radiohead se adelantaron con su OK Computer y ahora se adelantan en la forma de vender este maravilloso In Rainbows.

Elegia

Poiêsis III

Aún mi incredulidad por lo sucedido estaba ansioso esperando su llamada. Ni que decir que me finiquitó los más rápidamente posible. Una sonrisa forzada hasta la extenuación no hizo más que enfatizar su malestar por la conversación telefónica. Me hubiera gustado tener un espejo para poder contemplar el rosario de caras, gestos y disimulos que hice en aquel aparatoso rato. Empezó explicándome algo sobre el buen gusto que tenía vistiendo, ¡yo!, pero era una mera forma de no ser grosera por su parte. Le agradecí que no hiciera lo que una y otra vez los humanos utilizamos como punzón para romper el hielo o para alargar la incomodidad de una conversación, hablar sobre el tiempo. Nos quejamos profusamente de la utilización por parte de la televisión de la información meteorológica como un juego interactivo de pantallas y gráficos, dándoles un valor que sólo tiene importancia si nos va a condicionar algún suceso extraordinario. Si tenemos que coger el paraguas cuando vamos al trabajo no nos molesta la lluvia, es una mera extensión del desacuerdo que nos impone es obligación a quedarnos en la cama bien dormidos. Y si hace sol pensamos qué bien estaría dar un paseo y no metido entre cuatro paredes que nos insatisface un día sí y otro también.

Quedó en que me llamaría. Le supo mal tener que marcharse pero le había salido un imprevisto. Cuando me dijo te llamo, lo hizo mirando fijamente a mis ojos, con cara de mandato, su mano en mi hombro intentando transmitir no seguridad. Más bien era un mandato inquisitorio, un intento de sometimiento: esto es lo que hay y puedes ir acostumbrándote. Yo me acostumbraría a sus despedidas siempre y cuando me diera la espalda, ese trasero era la primera de mis perdiciones o el azuelo más descarado que más fácilmente había picado. En cuanto cruzó la calle y paró el primer taxi, ella antes de entrar se giró sabiendo perfectamente mi ubicación: Petrificado de pie en el mismo sitio donde me había dado dos besos de despedida. Ni siquiera se molestó en hacer el ademán de que iba a pagar, ya que no le dio tiempo a pedir nada y aunque lo hubiera hecho sabía que no iba a permitírselo, yo estaba ansioso por hacerlo.

CLOSE YOUR EYES

Close your eyes
and don´t you make a sound.
There´s no worries now.
(x2)
There´s no one else around,
to hear you cry.
You´re so asleep.
Again, tonight.
Close your eyes
and don´t you make a sound.
There´s no worries now.
(x2)
There´s no one else around,
to hear you cry.
You´re so asleep.
Again, tonight.

LOS FARSANTES ACABAN CONFESÁNDOLO