Cada día cogiendo el tren, si lo lee un sudamericano pensara que soy un pervertido sexual, me encuentro cada vez más la misma situación. Persona que sube al susodicho tren con el móvil en mano. Hablando a un volumen insoportable, naturalmente para el resto de los mortales que estamos en el mismo habitáculo. Sería cuestión de preguntar a quién hay en el otro lado de la línea, ya lo sé, los móviles son inalámbricos. Conversaciones tipo:
-Sí ya lo sé, no ha pasado aún el pedido...
o
-Llegaré dentro de cinco minutos, espérame....
o
-Yo te quiero mucho (estás aún me gustan pero después del te quiero número ocho mil seiscientos el azucar a mi me amarga).
Uno que tiene la "extraña" manía de llevar un libro en los dieciocho minutos de trayecto, intenta concentrarse. En medio de frases cómo: "Las calles estaban ya animadas. Me precipité en su tumulto. Todavía el terror me sujetaba", es difícil intercalar cualquiera de las que he escrito arriba.
El volumen va en aumento, y la sensación de que nunca se acaba es cada vez más perentoria. Otro rasgo característico es su intención empática con los demás. Te miran con una sonrisa, como diciendo que no tienen la culpa, yo busco a Jose Luis Moreno o a Mari Carmen para saber si son ellos los que hablan y delante tengo a un simple muñeco, y encontrar tu aprobación. También los hay que miran con desdén, perdonandote la vida, naturalmente calzan un móvil de última generación, y eso es pasaporte para todo.
En fin, cómo he puesto en mi anterior post, voy a comprarme un reproductor de mp3, que me deje sordo, pero al menos con sonidos que me gusten.


Estoy acostumbrada a eso, mi organismo se ha inmunizado a esas cosas tan molestas... Tú habla que yo ni me inmuto. Prueba, verás como cada día en vez de molestarte con el de al lado piensas: "habla a gritos si quieres, no te escucho".
El mp3 también es buena idea.
¡Suerte!
Si no quieres renunciar al placer de la lectura... durante tu trayecto diario de tren... y darle uso a tu nuevo mp3... puedes recurrir a los audiobooks... aunque... por supuesto... que la cosita pierde encanto...
En Japón está prohibido utilizar el móvil en el transporte público (me lo han dicho amigos que han estado allí) porque al parecer estos respetuosos y protocolariamente bien evolucionados ciudadanos del mundo utilizan esos momentos de desplazamiento para descansar. Lo dicho, lo que no tengan inventado, no lo haremos nosotros mejor ;)
No acabo de entender está obsesión con lo móviles. A mí me parece una molestia brutal que puedan llamarte en todo momento, estés donde estés. En el trabajo la mayor putada que pueden hacerte es asignarte un móvil.
Yo tengo uno personal, pero lo llevo siempre apagado y sólo en el coche por si hay alguna emergencia. Y en más de una ocasión he dado gracias al cielo de que existan los móviles. Pero en general son una molestia. Especialmente los domingos.
Y otra forma de que la gente gaste dinero para simular un estatus determinado.
Jajajajaja, está claro, yo me compré un minidisc, me gustan más que
los mp3, y a la vez leo, mi trayecto es más largo y me puedo leer
unas 40 paginas de un libro mientras tengo los cascos. Ya puede
explotar el mundo que no me doy cuenta vaya.