Corriendo hacia el abismo. ¿De dónde surgió toda esta rabia? ¿Y porqué contra ti? ¿Tan desprotegido estaba? ¿Esta era la consecuencia de mi nuevo yo? ¿Era todo pura ficción? ¿Quién me tiró como un trozo de plástico a la basura? Desencantado del mundo. Renacido de la nada para ser menos todavía. Cambios, resúmenes, mapas, artilugios ¿Y todo para ser un mal perdedor? ¿Vuelvo a ser mortal? ¿Por qué no me avisaste que era un nuevo Ícaro? El infierno, paraje oculto. Toda la vida agazapado tras de mi. Sin compasión aparece en el peor momento. Una llamada innecesaria, un mensaje erróneo. Horror, hedor, pestilencia, inmundicia. No eran dardos. Bombas incendiarias directas al corazón de tus debilidades. A nuestro más recóndito secreto, a nuestras mentiras compartidas.
Tu primera respuesta fue hacer ver que no me conocías. Releo perfectamente tus pensamientos. “¿Qué le pasa ahora a este?”. Segundo pensamiento: “Está destrozado, lo tenía que haber dejado antes”.
Mi rabia y el alcohol. Vete a dormir. No me puede haber engañado de esta manera. ¿Quién engañó a quién? ¿Tú o yo a mi mismo?
Tercer pensamiento: “Llegué demasiado lejos y espero no pagarlo caro”.
Estoy roto. Mi refugio fue ficticio. ¿Tú sonrisa también? Era incapaz en rebuscar mis mejores recuerdos. Tú ya no estabas. Éramos yo y alguien más. Un desconocido. Un amigo de toda la vida. Mi peor enemigo ha sido mi mejor amigo. Destruirme para protegerme. Llorar, beber y atacar. Muy fácil me lo pusiste y lo estaba haciendo a la perfección. Mis confesiones nunca serían tuyas. Las que me ofreciste y compartiste eran arma arrojadiza. ¿Venganza me pides amigo? Lo tuviste todo y no te queda nada. Odio tus palabras, odio tus rechazos. Odio tus caricias. Me odio.
Cuarto pensamiento: ¿Por qué he vuelto a ser tan tonta? Otra vez y no aprenderé nunca.
Déjame que ardan mis pensamientos. Aterriza en este lugar vacío y acuchilla mis insensateces. Termina con la vida de este moribundo. Azota sus frases, fustiga sus alientos. No queda nada de él que te sirva. En la esquina de una calle se paró y miró hacia atrás, en ella ya no estabas tú y no supo superarlo. Quita la trampilla y que se ahorque en su propio lamento. No merece ningún minuto impúdico. Quizás algún día se convierta en parte de un grato recuerdo. Pero ha de pasar mucho tiempo. No sé si para ti o para él. No le des la oportunidad de llorar en tus brazos. Ahora se ahogará en sus propios lamentos.
Quinto pensamiento: “No quiero volver a verte nunca más”.


aquí estoy...no digo nada. como en el anterior. son retazos de silencio...
excelenteeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!! me encantó
Sí, habrá de pasar mucho tiempo... pero las heridas llegarán a ser cicatrices que no duelan ni bajo la lluvia...
Excelente retazo, sin aliento hasta el final.
uffff... que dificil esto del amor...
El amor acaba contigo para siempre muchas veces.
Gracias por la felicitación, heliopolis. Yo también te deseo unas felices fiestas.
Aquí hay mucho sentimiento, y muchos sentimientos.