Vivía otra vez. Volví de nuestro encuentro como si de un hombre nuevo se tratara. Extasiado de ti, hasta inclusive de mi. Otra vez me llegaba el recuerdo de mi antiguo yo, aquel del cual cada vez me alejaba más inexorablemente. Tú y yo, el resto del mundo en otra parte.
Todo fue pausado. Sentarme delante de ti, acostarme al lado, susurrarte por detrás. Debía saborear cada segundo. Abstraerme de todos los elementos superfluos. Concentrar los sentidos en un único objetivo y cumplir todos los objetivos marcados. Saber quien eras tú. Creer quien eras tú. Tomar una copa contigo y encontrar el sabor diferente a las demás tomadas. Orientar los sentidos a un plano diferente. Dejar lo conocido en otra parte y describir una elipsis de sensaciones. Otear unos pasos no pisados, aunque en mi imaginación los habíamos recorrido una y mil veces deberían llevar ante toda tu representación.
Yo creo que todo lo conseguí, y ese es el motivo principal de mi feliz vuelta. Embarcado en el viaje hacia casa y sinceramente no saboreaba la experiencia vivida, estaba planeando el encuentro siguiente, como esquivar las trabas, como sortear las piedras del camino. Miraba a mi asiento y aparecías tú. Lo hacía hacia el horizonte y no existía. Eran tus manos, tu sonrisa, tus ojos, tu cuerpo desnudo. No había nada más. Eran los confines de mi particular universo. No necesitaba viajar a la velocidad de la luz para recorrerlo todo. Un instante, una décima de segundo y todo él era mío.
Posesión, extenuación. Yo amo de todo lo que no es propio, lo que no soy yo, ya que no soy ni siquiera dueño de mi mismo. Calculando todas las variables posibles. Mil entre un millón. Cercanía quietud, lejanía obstinación. Cómo en un cuadro vacío con sólo un punto negro en el centro. Primero saber el porqué de todo el vacío de color blanco y después concentrarse en el punto. Mis dudas y mis certidumbres. Poseer, ser poseído. ¿Donde está la correspondencia? La mía era sencilla, dejarte un frasco del perfume que utilizaba para que cada mañana te lo pusieras y te acordaras de quien era ese olor. El tuyo no me hacía falta, estaba totalmente impregnado de él.


Has conseguido transmitir un montón de sensaciones que extrapolar a mis propios recuerdos. Precioso, sencillamente.
vaya.. eso si que son sensaciones si .. supongo que te dejas llevar porlos sentidos
Compartir una fragancia... Evocar al amado tan sólo al percibir una gota de su olor en nuestra ropa, en nuestra piel.. Sentir su perfume por sentirlo a él...
Precioso.
Amando lo que no te pertenece
consigues poco a poco ser dueño...
Un saludo de.....Noc_
Poco a poco los retazos van dejando entrever la historia...
un olor... dice tanto...
La vida se puede ver... de muchas maneras... y yo la veo... llena de palabras... Palabras de encuentros... de felicidad... de despedidas... de amor... de odios... palabras... palabras... palabras...
Tus palabras... se cruzan... y entretejen frases... frases que se alían en conversaciones... conversaciones que se fusionan... en sensaciones... y sentimientos...
Un Retazo repleto de palabras... palabras que transmiten sensaciones...
Besitos...
este retazo es tan lindooooo que comentarlo sería un desastre!
así que lo mejor es dejarte en él un beso!
laura
Voy a terminar por no escribirte comentarios, so pena de sentirme como la maricona que robó el espejito, ja, ja, ja.