No voy a hablar de la maravillosa película de Mike Leigh. Esta vez es de una “suerte” más cercana que nos toca vivir. ¿Os habéis preguntado cuanta es la carga de un secreto el cual sabéis que nunca podéis desvelar? La curiosidad, las ganas de compartir, llenar el silencio de una conversación que se ha tornado en muchas cosas menos en una conversación. Todo esto y más pueden ser la forma más fácil de acabar con un secreto. Aún recuerdo el primer plano de 2046 , en la que uno de los protagonistas está desvelando un secreto de forma onírica. En medio de la narración del film, explican que una forma de guardar un secretos es buscar un árbol, hacer un agujero en él, decir el secreto en ese agujero y taparlo con barro. Yo me he planteado estos días ir a la montaña y buscar un árbol para dicha acción, pero pensándolo bien no me hace falta ninguno, ya que tengo quien me los guarda y además me los reinterpreta.

Otra forma, y muy común de desvelar los secretos es mediante la ira. Alguien te explica un secreto y deja de serlo en el momento que ese alguien se inmiscuye en tu vida de forma inoportuna (prefiero utilizar un eufemismo que exponer una larga lista de posibles motivos) y la ira te hace lanzar al viento lo inexpugnable, lo prohibido, hasta diríamos lo sagrado. A partir de ahí se produce una cadena de sucesos curiosa, pero no es la primera vez que tus sentidos reconocen la naturaleza humana en su estado puro. Los perceptores de esa usurpación te desvelan los suyos, interesada o desinteresadamente, esa es otra cuestión. La cadena de secretos desvelados aumenta de una forma exponencial, pero cuando roza el paroxismo, es cuando oyes el mismo secreto de una forma diferente. Ser el guardián de algo ficticio es sublime. Sublime en lo ridículo. Formar parte de toda una cadena de enseres al servicio de una esquizofrenia galopante puede representarte muchas cosas. A mi se me vienen a la cabeza tres, dolor, risa y lástima.

Pensar que eres alguien más no tiene ninguna relevancia, siempre y cuando para quien lo seas, y sobre todo en el momento. Por eso mismo se me vienen a la cabeza esas tres sensaciones, dolor por el desprecio que recibes cuando piensas que eres alguien importante. Risa cuando lo entiendes todo y te importa lo mismo esa persona que una colilla recién apagada en cenicero. Y lástima, cuando estás realmente convencido de que estás hablando de una persona enferma.

Así llegamos a la parte de las mentiras. ¿Quién no ha mentido una vez? Todos hemos mentido, las circunstancias en las cuales nos encontramos cada día nos obliga a mentir desde una forma piadosa hasta, según nuestro grado de maldad o cinismo, mentir de una forma magistral o rastrera. Yo me lo planteo desde otro punto de vista en acolación a lo anteriormente expuesto.

Partamos desde el punto de vista el cual el mundo que nos rodea lo despreciamos y nos damos cuenta que lo necesitamos ya que no tenemos otro mundo. Sabemos perfectamente que no es necesariamente ni mejor ni peor lo que encontraremos hipotéticamente fuera del nuestro, pero lo desconocido siempre produce dos estados, miedo o fascinación. Todo esto produce una cadena de sucesos que puede ser eterna, realmente no, pero lo parece. La reacción que me interesa más en este caso es la siguiente, desprecio absoluto de lo obtenido e inventar una vida paralela. Si las circunstancias implican una yuxtaposición de una con otra el detonador realiza su función encomendada, travestir todas las historias para crear un personaje fascinante, muy atrayente. Insuperable diría yo. El problema reside en que el personaje te absorbe y no sabes quien eres en realidad. Y para llegar a otro estado sublime pontificamos sobre lo humano y lo divino (ahora después de repasar por primera vez lo escrito me da la impresión que parezco el cazador que ha caído en su propia trampa, la crítica puede convertirse en la mayor de tus debilidades, pero en mi defensa, la cual no busco, no critico, describo lo recogido con mis ojos y oídos, y pasan por el tamiz de mi cerebro. ¡Qué peligroso!) y el personaje no se asemeja en nada a lo que somos realmente.

Espero que nadie acabe como la escena final de Las amistades peligrosas y haga el papel de Glenn Close, pero no es mi película (aunque si tengo que morir de amor quiero ser John Malkovich) y me toca protagonizar otra con la cual no pienso aburriros.

Pensando en todo esto me viene a la cabeza el título de una gran canción que os pongo, aunque se perfectamente que su letra no tiene nada que ver con mi escrito.


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THIS NIGHT HAS OPENED MY EYES

In a river the colour of lead
Immerse the baby's head
Wrap her up in the News Of The World
Dump her on a doorstep, girl
This night has opened my eyes
And I will never sleep again

You kicked and cried like a bullied child
A grown man of twenty-five
Oh, he said he'd cure your ills
But he didn't and he never will
Oh, save your life
Because you've only got one

The dream has gone
But the baby is real
Oh, you did a good thing
She could have been a poet
Or, she could have been a fool
Oh, you did a bad thing
And I'm not happy
And I'm not sad

A shoeless child on a swing
Reminds you of your own again
She took away your troubles
Oh, but then again
She left pain
So, please save your life
Because you've only got one

The dream has gone
But the baby is real
Oh, you did a good thing
She could have been a poet
Or, she could have been a fool
Oh, you did a bad thing
And I'm not happy
And I'm not sad
Oh ...
And I'm not happy
And I'm not sad
Oh ...
And I'm not happy
And I'm not sad