¿Quién eres tú? Me acechas por la noche y por el día. Transmutas mis pensamientos más insensatos en logros inalcanzables. Sin una visión directa de tu rostro has llegado aquí sin moverte de allí para modificar todos mis hábitos. Tengo la necesidad de trasladarme en cuerpo y espíritu, déjame que encuentre mi alma donde tú yaces, para saber que he buscando durante decenios. Irrumpes plácidamente para convulsionar todos los esquemas establecidos. Arañando los pensamientos, equilibrando los sueños con las pesadillas, ausentando la desidia, inmiscuyendo las alegrías en las tristezas más infortunadas. Convirtiendo en axioma la dictadura del espacio-tiempo. No puede ser todo tan sencillo. Derribar muros, excavar los cimientos. Paleontóloga de mis inquietudes.

Me he mirado en todos mis defectos, en todas mis virtudes y ahora no sé como catalogar unas y otras. Permanezco impertérrito, esperando el siguiente movimiento. Me muevo por el tablero, abrumado por mi cambio. Jaque mate en cuatro. Los tres primeros movimientos son tuyos, yo sólo he de rematar la partida. ¿Por qué me parece todo tan cercano? He divisado esa imagen infinidad de veces, pasando por delante de mi sombra. Acariciándola y escapándose una y otra vez. Buscando y perdiendo el rastro. Girando y notando su aliento tras de mi. Volverme para ver lo lejos que quedaba. Ahora no hay esquemas. Ahora no hay mapas. Ya no reconozco sus escalas. La cartografía de mi mismo ha sido modificada. Los relieves ya no son los mimos. Las arrugas no claman al cansancio, tienen su explicación imperecedera. Las marcas fueron señaladas, sólo queda catalogarlas.

Voy a encerrarme en mis sueños. Suponiendo en que son lo único que me queda propio, pero no voy a engañarme, en ellos he conversado, te he hablado y mirado. Te he pensado. Podré rescribir mi propio guión, cuando el lenguaje no es propio y por ti ha sido inventado no puedo vender simulacros. Esperaré tú mayor logro, protagonizar mi propia película.