Me reí de todas las bromas que me gastabas. Jugabas conmigo hasta llevarme al borde de la crispación, desmontando todos mis argumentos con una tomadura de pelo detrás de otro. Y como siempre, la guinda final que desmontaba todas mis excusas, tus “inocentes” críticas, para llegar a la carcajada final.

Las conversaciones eran de toda índole. Podíamos hablar de este o aquel, de la influencia del tiempo en determinado día nos llevaba a enfocar las cosas de una manera u otra. Libros, música, cine… todo valía para oírnos una y otra vez, para pasarnos horas y horas con el teléfono. Nos escondíamos del mundo para crear el nuestro propio. Queríamos levantar un cerco vedado a todo y revelarnos el uno con el otro. Eliminar cualquier artificio, reproche o conjetura que viniera del exterior. Sentir lo más simple de cada uno, aquello que emana verdaderamente de si mismo, sin condiciones, sin estar infectado de las ideas ajenas. Las ventanas que abrimos y dejamos entrar la corriente que llega en cualquier momento, con aire calido y frío. Los fuertes vendavales que nos azotan y nos tambalean en los momentos de debilidad. Saber que tus reproches no eran chalecos salvavidas, si no troncos en el agua en los que no quedan muchas opciones, o los arrastras contigo a la orilla o aprendes a nadar y te desprendes de las pesadas cargas.

Apegarme a la sensualidad de tu voz, al erotismo lejano en la distancia, pero cercano e imperecedero en el tiempo. Aprender a comprender que la necesidad del otro se acaba convirtiendo en uno mismo, con todas las virtudes y sus defectos. Saber alcanzar el estatus más agradable que puede uno encontrar todas las mañanas, mirarte en el espejo y reconocerte. Sonreírte y apreciar que esa mirada puede tener valor para lo que importa.

Las noches, estampas de anhelos perseguidos. El abrazo en la lejanía, sin tristeza ni amargura, esperando el amanecer para escucharnos sin oírnos, para divisarnos sin vernos, para figurarnos en los momentos futuros, momentos de un presente inmediato, muy alejados de un presente de subjuntivo.